Un fresal de la meseta o de montaña no pasa el invierno igual que otro situado en una costa suave o lluviosa. La poda fuerte, cuando corresponde, se hace justo después de la cosecha principal en plantas adultas no remontantes. Durante el otoño se conservan las hojas sanas, se vigila la humedad del suelo y se espera al reposo antes de decidir cuánto abrigo necesita la corona.
El lugar de cultivo marca la protección necesaria
Al terminar las últimas fresas apetece dejar el bancal limpio de una vez. Sin embargo, el momento importa. Un fresal adulto no remontante puede recortarse y aclararse justo después de la cosecha principal. Después necesita tiempo para renovar hojas y raíces, acumular reservas y preparar la floración de la temporada siguiente.
Cuando llega el frío, cambian las prioridades. Las hojas sanas se conservan, la corona queda despejada y el suelo alrededor de las raíces superficiales no debe secarse ni permanecer encharcado. La protección de invierno se añade después, cuando el crecimiento se ha detenido.
- Si el fresal adulto no remontante está demasiado denso, recórtalo al terminar la cosecha principal.
- Mientras siga creciendo, conserva las hojas sanas, elimina hierbas y comprueba la humedad del suelo.
- Cuando entre en reposo, valora el frío y la exposición antes de extender paja limpia y suelta.
Riega si hace falta y vincula el abonado a la renovación
Las fresas tienen raíces superficiales. En un otoño seco, comprueba la humedad unos centímetros bajo la superficie y riega al pie si la zona radicular está seca. Deja de hacerlo cuando la lluvia mantenga la tierra uniformemente húmeda o cuando el suelo se hiele. El objetivo es humedad normal, no una corona siempre mojada.
Las yemas florales de la siguiente temporada empiezan a formarse desde finales del verano. Un fresal seco, cerrado por estolones o recortado demasiado tarde entra en invierno con menos reservas.
En un fresal adulto no remontante, el abonado, si hace falta, forma parte de la renovación posterior a la cosecha. Ajusta la cantidad al suelo y al vigor; si es necesario, puede dividirse y revisarse de nuevo al cabo de cuatro a seis semanas.
Limpia el fresal sin dejarlo desnudo
Cuando el follaje nuevo ya se ha formado, deja las hojas sanas. Siguen haciendo fotosíntesis mientras la luz y la temperatura lo permiten y protegen la corona durante el endurecimiento. Corta en lugar de tirar, porque las raíces de la fresa están cerca de la superficie.
Retira frutos mohosos o podridos, hojas claramente enfermas, restos completamente secos y hierbas que puedan semillar. También conviene quitar el acolchado de verano si está mojado, compactado o lleno de restos de fruta. La protección de invierno debe estar limpia y aireada.
- Mantén la corona visible a ras del suelo.
- Corta las hojas enfermas con tijeras limpias.
- Deshierba antes de que la cubierta de invierno oculte las filas.
- Reparte compost entre las plantas, nunca sobre la corona.
Corta las hojas viejas cuando la planta aún puede recuperarse
Las fresas bien establecidas que concentran la cosecha en una época pueden recortarse al acabar la recolección principal. Deja unos 5 cm por encima de las coronas, retira los restos y reduce la anchura de las hileras que se hayan extendido. Conserva solo los estolones destinados a formar plantas nuevas.
No retrases este trabajo hasta octubre o noviembre. Las plantas del primer año deben mantener sus hojas. En variedades remontantes y de día neutro que siguen floreciendo o produciendo, retira únicamente las hojas muertas, dañadas o enfermas.
Si la tierra queda seca tras el corte, riega al pie. Las hojas y raíces nuevas necesitan asentarse mientras el suelo conserva calor, sin enterrar la corona ni dejarla en un sustrato saturado.
Espera al reposo antes de colocar la protección
En zonas frías, altas o poco nevadas, coloca la paja cuando el crecimiento se haya detenido y la temperatura del suelo se mantenga alrededor de 4–5 °C durante varios días. Un follaje apagado o rojizo y varias noches frías orientan mejor que una fecha.
Una cubierta demasiado temprana mantiene las plantas calientes y puede retrasar el endurecimiento. Tampoco conviene esperar hasta que el bancal esté profundamente helado. Observa las condiciones reales del fresal.
En un lugar expuesto, 8–12 cm de paja limpia y suelta son un buen punto de partida. En inviernos suaves y húmedos, el drenaje y la ventilación importan más que una capa gruesa. Las hojas enteras no sustituyen a la paja, porque se apelmazan con facilidad.
- Heladas sin nieve: usar paja limpia y suelta.
- Invierno suave y húmedo: reducir el grosor y comprobar el drenaje.
- Lugar ventoso: mantener la paja en su sitio sin aplastarla.
Los bancales elevados y las macetas necesitan más protección
Un bancal elevado pierde calor por la parte superior y por los laterales. Asegura la salida del agua, utiliza una cubierta algo más gruesa pero aún aireada que en el suelo y sujeta la paja frente al viento. Riega solo si la tierra está realmente seca.
Las macetas pequeñas, cestas colgantes y jardineras estrechas pueden helarse desde todos los lados. Llévalas a un espacio frío y sin calefacción donde las plantas permanezcan en reposo; los recipientes pequeños que se dejan fuera corren un riesgo alto de daños invernales.
Mantén el sustrato ligeramente húmedo durante el invierno. Una habitación caliente no sirve: el calor puede activar el crecimiento mucho antes de que haya luz suficiente.
Calendario desde la poscosecha hasta la primavera
- Justo después de la cosecha principal: recortar y aclarar el fresal adulto no remontante si hace falta, eliminar estolones sobrantes y regar con tiempo seco.
- Final del verano y principio del otoño: dejar crecer el follaje nuevo, controlar las hierbas y vigilar la humedad del suelo.
- Mitad del otoño: retirar podredumbre, hojas claramente enfermas y acolchado de verano mojado, conservando el follaje sano.
- Final del otoño: añadir una protección aireada cuando las plantas estén en reposo y el lugar lo necesite.
- Primavera: apartar poco a poco la paja de las coronas cuando aparezcan hojas nuevas y guardar parte para heladas tardías.
Prácticas que aumentan el riesgo de daño invernal
Los daños de invierno suelen tener varias causas. Estos errores aumentan el riesgo de sequedad, podredumbre o daño por frío.
- cortar todas las plantas al final del otoño sin conocer su edad ni su tipo de producción
- cubrir con una capa gruesa plantas que aún están creciendo
- dejar secar por completo las raíces superficiales antes de una helada
- abonar sin adaptar el momento y la cantidad a la renovación, al suelo y al vigor
- dejar que la cubierta invernal se apelmace alrededor de las coronas
- dejar macetas pequeñas sin protección en una terraza o barandilla
Decisiones antes de que llegue el frío
¿Cuándo se cubren las fresas con paja?
En zonas frías, espera a que el crecimiento se haya detenido y las plantas entren en reposo. Varias noches frías y una temperatura del suelo cercana a 4–5 °C son mejores referencias que una fecha fija. Cubrir demasiado pronto puede retrasar el endurecimiento.
¿Cómo pasan el invierno las fresas en maceta?
Coloca la maceta en un espacio frío y sin calefacción donde la planta permanezca en reposo. El sustrato debe mantenerse ligeramente húmedo, no empapado ni completamente seco. Evita una habitación caliente.
¿Hay que cortar las hojas de las fresas en otoño?
No como tarea rutinaria al final del otoño. Un fresal adulto no remontante puede recortarse y aclararse justo después de la cosecha principal, cuando aún hay tiempo para que salgan hojas nuevas. Las plantas del primer año, las variedades remontantes y las de día neutro no se tratan igual.
¿Sirven las hojas caídas como acolchado de invierno?
Las hojas enteras no son adecuadas como cubierta invernal, porque se apelmazan con facilidad. La paja limpia y suelta es el punto de partida descrito por las fuentes citadas.
¿Hay que abonar las fresas antes del invierno?
En un fresal adulto no remontante, el abonado, si hace falta, forma parte de la renovación posterior a la cosecha. Ajusta la cantidad al suelo y al vigor; si es necesario, divídela y revisa la necesidad al cabo de cuatro a seis semanas.
¿Qué grosor de paja necesita el fresal?
En un lugar frío, poco nevado o expuesto al viento, 8–12 cm de paja limpia y suelta son un buen punto de partida. La capa se asienta durante el invierno. En zonas suaves y húmedas debe ser más fina y aireada.